26. Una fiesta
NICOLE:
Han pasado nueve meses desde que Agustín rompió mi corazón en mil pedazos. No puedo negar que el dolor casi me consume; durante los tres primeros meses, no podía dejar de llorar. Capuchino, mi fiel compañero, fue quien con su ternura me brindó consuelo.
Me reinventé, cambié mis hábitos y conocí mejor a mis compañeros de grupo, con quienes hemos formado una estrecha amistad. Puedo afirmar que son mis primeros amigos en muchos años, fuera del círculo que anteriormente me rodeaba, ese