98. LUCHAS DE PAREJAS
Todos se miran entre ellos ante la pregunta del alfa Aoron, que los observa con orgullo y al mismo tiempo con tristeza al escuchar a sus dos hijos desear quedarse en la tierra y no subir al mundo celestial con ellos.
—Sí, papá, estamos seguros. Yo tampoco quiero dejar de ser lobo —dice Enril y se introduce en el hombre lobo Gael que lo recibe feliz al igual que la mujer loba de Leía a ella— nos quedaremos como hasta ahora, en la manada.
—¿Están seguros que eso es lo que quieren? — pregunta d