24. EL DRIDER
Por mucho que Aren y Oto se esfuerzan para ver la nube negra que señala Gil, no distinguen nada. En cambio, sienten una fuerza poderosa que quiere obligarlos a convertirse en Arcontes. Trata de convertirse en humano y tampoco puede ni comunicarse con su hermano.
—¡Corre Aren, Oto!
Gritaba Gil desesperada al ver que ellos no se movían y tiraba con todas sus fuerzas por la cabeza de su lobo que parecía que estaba petrificado.
—Aren, es quien nos puso la maldición. La está reactivando —dijo Ot