23. AMENAZA
Aren se quedó mirando el hermoso cabello dorado de su Luna, sintiendo una inmensa felicidad al escucharla decir de que se lo dejara así. Gil no sabía la felicidad que le estaba dando en ese momento a su mitad. Pues al aceptar mantener el color de su Arconte era como estarlo aceptando en su entidad superior y eso era algo que el Arconte Mayor valoraba mucho. No obstante le preguntó.
—¿En serio te gusta? —y sonríe feliz al ver que su Luna le gusta su color de Arconte. —Creo que puedo devolverte