—Me casaré con ella si eso la hace feliz.
Ahí estaba yo, escuchando esas palabras que salían de la boca de Gerald sin poder creerlo y por supuesto que yo no le creía en absoluto.
—No... — fue mi respuesta más estúpida y aquí estoy lidiando con la pregunta de mi padre.
Después de unos segundos de ver a Gerald tragar saliva y mirarme como pidiendo ayuda, dije:
—No quiero casarme papá, pero si Gerald te dijo que lo hará, no tengo elección… supongo.
Lo sé, sé que fui demasiado cruel con Gerald para