Cautivada por el CEO. Capítulo 30. Lo siento en el alma por quien la hizo enojar
Las cacareadas seguían resonando en la cabeza de Nash la tenían más mareada que una montaña rusa. Llevaba mucho tiempo escuchando las mismas cacareadas de su marido y ya estaba al borde de la desesperación.
Miró todo a su alrededor; desde las paredes mal pintadas de color gris oscuro, los candelabros viejos y sucios, hasta las ventanas no muy limpias de la habitación enorme en donde se encontraban. Para ella todo lucía horrible, pero la realidad era que ese lugar no se veía como le parecía, ya