Cautivada por el CEO. Capítulo 2. ¡Púdrete!
Ese hombre no era un príncipe azul bien educado, se le salía hasta por los poros que era un hombre cruel y despiadado que disfrutaba ser grosero y que se aprovechaba de lo guapo que era.
—¿Quién diablos eres tú? ¿Nunca te he visto en mi vida y vienes a decirme que no me dejarás escapar esta vez? —Ella gruñó tratando de escapar, lo que solo la acercó más a su enorme cuerpo—. Así que te hago la misma pregunta otra vez, ¿quién eres y qué quieres?
El hombre le acarició la espalda aprovechándose de