Capítulo 43. Es hora de pagar.
Madison no podía dejar de mirar la carita de su bebé, era tan hermosa como la soñó. Su cabello rubio era tan fino que parecía una pelusa, sus ojitos estaban cerrados, tenía mucho rato dormida, cansada después del esfuerzo del nacimiento.
Simón estaba sentado en la cama detrás de Madison, rodeándola con sus brazos. Sus ojos pendientes de cada respiración de su pequeña niña. Estaban solos en la habitación privada del hospital porque Lucía se había ido con dos de los guardaespaldas al aeropuerto a