Capítulo 44. Salvada por casualidad.
―Déjame estacionar la camioneta y te acompaño hasta la habitación de tu hermana ―le dijo Max a Marga cuando entraron al estacionamiento del hospital.
―No, déjame en la entrada, no me va a pasar nada allí, además creo que la prensa ya se retiró porque todo se ve en calma.
De mala gana Max se detuvo cerca de la puerta del hospital, no le gustaba perder a Marga de vista, más ella era muy independiente y se había revelado contra sus medidas de seguridad, sobre todo desde que se habían vuelto más es