Capítulo 11. Una tregua de miel.
―Madison, abre la puerta ―ordenó Simón golpeando la puerta de la habitación de su esposa.
No obtuvo respuesta.
Volvió a golpear y nada, frustrado caminó de un lado a otro.
A pesar de que salió disparado detrás de ella una vez que Max le pasó una toalla, no logró alcanzarla. Sabía que estaba dentro porque dejó su libro y sombrero en el salón.
Fue hasta su habitación y llamó a la recepción.
―¿Cómo puedo abrir una puerta que está cerrada por dentro? Al parecer puse el seguro sin darme cuenta.
―Pue