CAPITULO 28. Solsticio de Verano
Unos murmullos despertaron a Thaly en el Hospital. La cabeza le dolía una barbaridad, y la habitación daba vueltas a su alrededor como en una ronda. Cuando su vista se adaptó a las brillantes luces de la habitación, y ésta dejó de girar, se atrevió a reincorporarse un poco. En el sillón de enfrente estaban Val y Said, apachurrados en posiciones muy incomodas, en un sueño pesado. Tenían ropa limpia y nueva por lo que podía ver.
Con la cabeza más despejada dio forma a las frases que la despertar