Mundo ficciónIniciar sesiónAlgún tiempo después, y seguramente gracias a los tiernos cuidados de Lupercus, despertó la mujer elfa de su agónica convalecencia que, al mirar a Lupercus profirió un gritó y se mostró sumamente asustada, derramando diatribas en élfico que Lupercus no entendió.
El guerrero intentó calmarla y por medio de lenguaje corporal le hizo entender lo que pasó. Entonces la elfa habló en atlante, la lengua