Giuliano me cogió el brazo con su mano, como si yo fuera a escapar, andamos de frente a Rossi despacio, sin prisas dándome cuenta del aspecto que tenía Cintia, ya que la llevaban cogida de sus brazos entre dos de los sicarios de Rossi, porque se le podía notar que casi no se podía mantener en pie. Cuando ya estábamos Giuliano y yo enfrente de Cintia y esos dos hombres, ella se echó en los brazos de su padre llorando haciendo que yo también lloraba mientras miraba la escena, nos quedamos Cintia