POV De Damien
—No —dije.
Esa fue la primera palabra que salió de mi boca cuando ella habló.
Elara, que estaba ordenando el último archivo sobre el escritorio de la oficina que había quedado en silencio después de que Alexander se marchara, se detuvo y se giró para mirarme.
La luz que entraba por la gran ventana abierta de la oficina atrapó los largos mechones brillantes de su cabello y la hizo lucir suave de una manera que tiraba de algo profundo dentro de mí mientras yo estaba allí, observándol