Mundo ficciónIniciar sesiónRosella se quedó meditando en todas las desgracias que habían llegado a su vida. Como una bola de nieve, estás, parecían haberse acumulado durante años, incluso décadas, y de un momento a otro habían decidido embestirla con furia. Lloró. No pudo evitarlo. Las lágrimas le escocían los ojos, como si hasta estas, parecieran decididas a infringirle aún más dolor.
Dos horas más tarde, y después de recibir el parte médico, se hallaba en la casa de Beth. Fue a recoger al







