Mundo ficciónIniciar sesiónDespués de una semana de estar recluida en la casa veraniega del Conde Di Tella, Victoria había aprendido la rutina a la que tendría que acostumbrarse si quería seguir viva. Todas las mañanas, el Conde salía al gimnasio, regresaba alrededor del mediodía con un periódico en las manos, o fumando un puro y a menudo ambas cosas. Por las tardes, después de la comida, el Conde le platicaba sobre su familia: su abuelo el fundador de la o







