Todo dentro de mí colisiona, un centenar de emociones se arremolinan en mi interior al tiempo en el que Zack estampa sus labios contra los míos, devorándolos de manera desesperada, con ferocidad y avidez. Sólo me toma unos segundos seguir el ritmo de nuestro beso que en tan poco tiempo se ha tornado muy intenso. No sé si logre acostumbrarme a todo lo que este hombre me provoca con un simple beso y unas cuántas caricias. Temo a que me haga perder la poca cordura que aún conservo.
Después de unos