Después de unos minutos que parecen horas, la chica se aclara la garganta antes de hablar.
—Lo siento —las palabras salen atropelladas de su boca—. No estaba lista para toparme con un imbécil engreído.
En cuanto dice aquello pasa por mi lado haciendo su camino en dirección a las escaleras que parecen dar a la zona VIP.
Vaya mierda.
Empiezo a seguirla y es inevitable que mis ojos se paseen por todo su cuerpo, es imposible no mirar esa figura ta