Benicio llegó sudoroso del partido, se duchó y se perfumó, Valentina hizo lo mismo y se arregló para él.
— Quiero llevarte a algún lado. — Dice abrazándola por detrás y oliendo su cabello. Ella sonríe y él toma su mano tirando, los dos corren como dos niños sin destino por el campamento.
— La cena está casi lista, ¿adónde vas? — Carmem negó con la cabeza y luego sonrió, solo que ahora podía respirar más tranquila sabiendo que su hija estaba con él, el verdadero Benicio.
Benicio y Valentina sa