ARAS KÖKSAL
La mañana se pintaba de gris luego de una noche turbulenta. Me quedé viendo el horizonte después de que Melani se fue. No iba a esperar más tiempo, no dejaría lugar para otra humillación; ya era momento de darle nombre a nuestra relación antes de que se comenzaran a crear más murallas.
Cuando entré al comedor, la mesa del desayuno ya estaba servida. Mi madre no estaba en su lugar, pero mis tías Suna y Hülya ya estaban posicionadas.
—¿Y tu... invitada? —preguntó mi madre, sal