Jazmín estaba jadeante de placer, mientras su esposo, la giraba con astucia y cuidado boca para abajo, para después, tomarla de las caderas, y levantar su culo y dejarlo al aire y a la vista de él.
El hombre tragó en seco, al ver lo redondos que estaban, y se agachó para dejar un beso, que hizo que la joven se sobresaltara un poco, y luego sonriera.
El sonido de la cremallera del cierre, hizo que la piel de Jazmín se erizara, ansiosa por sentirlo, hasta que, sintió el peso del cuerpo de su esp