207 - Me has comprado.
Fabio ayudó a Guisselle a bajar del auto con una mirada distante, pero intensa, como si estuviera buscando algo más allá de su rostro sereno. No pronunció palabra alguna mientras ella se acomodaba la ropa, ni cuando la guio hacia la puerta principal de su imponente mansión. La mansión era una estructura majestuosa, con una fachada de mármol blanco que brillaba bajo la luz de la luna. Los jardines eran tan perfectos que parecían irreales, con fuentes que burbujeaban suavemente y flores dispuesta