Jason saca su celular y ve la hora, pronto llegarían a su siguiente parada, Munich (Alemania), fueron seis horas de viaje. Él se levanta y se dirige a la habitación que había apartado para que durmieran, no sin antes decirles a sus hombres que vigilen a Hamier.
—¡Despierten! Pronto llegaremos a la siguiente parada y ustedes dos tienen un viaje de regreso a casa —dice Jason cuando entra a la habitación.
—Espera, ¿Qué? No —se opone Alex.
—Así fue el trato que hice con su hermana, no lo voy a expo