Mundo ficciónIniciar sesiónLas posiciones habían cambiado. Ahora el chico de la casa elegante y acomodada era yo. Ahora no era yo quien estaba a su merced. El que dominaba ciertamente también era yo, porque cinco años después, los roles se habían invertido.
Se quitó la ropa interior y entonces su desnudez estuvo expuesta: un cuerpo delgado, no más atlético ni escultura







