Capítulo 23
Punto de vista de Leo
La casa siempre se sentía demasiado silenciosa cada vez que papá y Linda, mi hermanastra, desaparecían en una de sus noches de “vínculo”.
No me quejaba. De hecho, me gustaba. Había espacio para respirar sin que nadie se metiera en mis asuntos.
Pero esta noche…
Algo estaba definitivamente raro.
Mientras intentaba transmitir un juego, un golpe bajo y constante —thump-thump-thump— venía del pasillo.
—¿Ya volvieron? Tan pronto —murmuré, volviendo a centrarme en la