Lauren al día siguiente salió de compras con Sebastián y se mostraba bastante contenta ya que caminaba de la mano del hombre, él llevaba unas gafas puestas, pantalones de mezclilla y una camiseta negra. Las mujeres lo volteaban a ver e incluso hubo más de una que se tropezó por no apartarle la mirada.
— Bueno — él habló ignorando las miradas — aquí estamos, tengo entendido que estás son muy buenas sucursales para mujeres embarazadas y puedes encontrar desde ropa hasta calzado.
— Muy bien, vam