Mileydis lejos de irse entró al penthouse, ella acarició la mejilla del hombre pero fue rechazada con total desprecio y Sebastián la miró con asco.
— Vete de aquí, me da asco verte — él la empujó — solo quiero beber solo con la soledad, no me interesa tener nada que ver contigo.
— Vamos Sebas — ella habló melosamente — sabes que me quieres y lo que pasó podemos arreglarlo hablando o lo llevamos a la cama como lo hacíamos antes, déjame servirte un trago y ya después si no quieres hablar conmigo