Abrió, encendió la luz y le dijo adiós con la mano a la señora Rossett, que siempre esperaba a que hubiera entrado antes de retirarse a su propio apartamento. Dejó la bolsa en el suelo y los paquetes en el sofá. No tenia ningun deseo de ver cual era el contenido pero la tapa de uno de ellos se había abierto, sólo tenía que darle un empujoncito para abrirla del todo. Pero no quería abrirla. Ella no era la señora de Ryan Cross, y nunca lo sería. Sin embargo la abrió.
Dentro, en un lecho de bolit