Capitulo 46.1
Amelia sentia que lo que estaba a punto de hacer era una verdadera locura pero desde que supo que ellos realizarán este viaje. Tenía la certeza que tal vez llegaria esto a ocurrir. Ella se quedó de pie en el umbral de la puerta sonriendo insegura. Llevaba un camisón ligero, una pequeña pieza muy sexy en seda verde que le colgaba de los hombros por unos tirantes increíblemente finos y que le llegaba hasta la mitad de los muslos. El pelo, suelto y rizado, le caía por la cara y los hombros como una