Lo que Harriet quiere saber realmente es cómo os enamorasteis -aclaró Arturo.
-Bueno, tú también quieres saberlo -replicó Harriet-. No lo niegues.
Arthur no lo negó. Ambos estaban sentados expectantes, con la mirada fija y sonriente, como si tener ese tipo de conversaciones íntimas con personas a las que apenas conocían fuera lo más natural del mundo. Amelia sabía que si conseguían el contrato Ryan conservaría su trabajo, así que era mejor darles lo que pedían. Sin embargo necesitaba concentrar