-¿Por mí?
-Sí, ambas sabemos que ahora mismos estas haciendo un esfuerzo para poder estar aqui, ademas a veces hay complicaciones. Tenía miedo de qué sería de ti si... bueno, si yo muero.
Amelia agarró su mano firmemente. A pesar de su fragilidad ella constituía toda su seguridad. Mary había sido capaz de decir lo que ella no se atrevía ni a pensar. Pero no podía morir. No podía, la sola idea de que esta maravillosa mujer dejara este mundo le era insoportable.
-Mary, por favor...- los ojos los