Ryan deslizó la mano desde su barbilla hasta su nuca y la agarró con la otra por lacintura. Sin embargo no era necesario, ella se abrazaba a él presionándolo. Deslizó ambas manos por dentro de su abrigo poniendo las palmas contra su pecho. El calor de su cuerpo a través del jersey se unió al calor de su boca. Quería más, esta mujer era adictiva.
-Está bien, ya vale -dijo Vincen-. Podéis dejarlo ya. He gastado todo el carrete. A demas no estoy para ver como me roban a una de mis bebes.
Ryan ele