43 Alejate.
Reymond se encontraba en su despacho con uno de sus asistentes, de pronto su secretario le llamó por teléfono.
—Dr. La señora Perla Hamilton desea verlo.
—¡Perla! Está bien, dile que pase.
Cuando ella llegó al despacho Reymond le pidió a su asistente que los dejara solos, luego se quedó mirando a Perla, notó la tristeza que había en su rostro, Perla siempre tenía sus ojos muy hermosos, eso estaba claro para él, pero ese día se veían opacos, habían perdido su brillo, Reymond se dijo en sus aden