4 años después
Cassandra miró el reloj en su muñeca, faltaban dos horas para que saliera su vuelo privado de vuelta a su casa, pero antes no podía irse sin despedirse, así como así, o terminaría con su teléfono sonando por horas. Tomó un sorbo del café que había pedido en la cafetería de la empresa esperando con tranquilidad. No tenía tampoco mucho pendiente que hacer cuando volviera. Estaba tomándose unos días de vacaciones dado que tenía un asunto importante que tenía que resolver y que por s