La puerta de la habitación fue tocada. Rayan no necesitaba preguntar para saber quién era el que estaba del otro lado y entró. Tras haber despertado y que su estado fuera más estable él había pedido a su padre que se llevara a Alex de regreso, para que pudiera bañarse, comer adecuadamente y dormir ya que ella se había quedado a su lado en todo ese tiempo. Ahora no era tiempo de visitas, pero de su medicación.
La imagen familiar de Cassandra apareció en la habitación acercándose a él con una bandeja metálica con las inyecciones que le tocaban. La beta se detuvo en el borde de la cama y lo repasó de arriba abajo con la expresión seria.
-Me impresionas- le dijo inclinando la cabeza.
Rayan soltó un bufido de lado.
-Eso se oye como todo un cumplido viniendo de ti-
Cassandra alzó una ceja mientras dejaba a la vista la primera aguja de la jeringa y de un rápido y duro movimiento la enterró en el hombro del alfa administrándole el antibiótico de un tirón. El rostro del alfa se contorsionó ant