Se incorporó sobre sus tobillos acomodando las piernas abiertas de un jadeante Cassandra a cada lado de su cadera. Dejó caer un poco más de lubricante entre sus dedos profundizando la penetración añadiendo otro dedo más. Un quejido salió de los labios fuertemente apretados de Cassandra que llevó su mano para ocultarlo.
-¿Aún te duele?- el ceño de Gavel estaba tenso aunque al menos era debido a las estimulaciones que habían dejado en segundo paso el rechazo de su cuerpo a él.
La beta negó pero s