Cassandra sintió como alguien entraba a su habitación y giró su rostro lentamente encontrándose con un par de orbes verdes. Eran realmente hermosos cuando le daba la luz del sol, pero por alguna razón algo dentro de ella se revolvía y su cuerpo se tensó sin que lo deseara.
Había despertado hacía bastante ya, y entre pruebas y demás no había conciliado el sueño. Además, a pesar de que le habían puesto un calmante su cuello palpitaba endemoniadamente. Eso la ponía de peor genio de lo que estaba n