— ¡No digas eso!— exclamó Chris— eres una mujer maravillosa y muy valiosa, bella, no te dejes inundar de lo que tu esposo te hizo creer.
— ¡Chris, a veces pienso que él tenía razón!— dijo ella sollozando.
— ¡No, claro que no! Quiero que saques esa basura de tu cabeza, cariño— dijo él— solo pensamientos positivos sobre ti misma, para mi eres valiosa,— dijo Chris—despertaste a un hombre que estaba dormido desde que falleció su esposa, y eso lo valoro, aunque nunca me correspondas, te llevo en