Con dificultad mis ojos empiezan a adaptarse a la luz del cuarto, ¿Dónde estamos?
Alai… Alai… ¡Alai!
¿Por qué no me responde?
—¿Despierta? —pregunta una mujer hermosa de cabello dorado, piel pálida.
La habitación como la cama se ve demasiado lujosa, el candelabro del techo brilla, abro mis ojos como platos… ¿Es de oro?
Sus ojos no sé apartaron un segundo de mí.
—Si —respondo intentando contener la jaqueca que invade mi cabeza —, ¿Dónde están los demás?
—¿Los demás?
—Si, Jace, Rodney, Leilani,