Capítulo 38

Con una hermosa y diabólica sonrisa, la mujer observa a su nieto, solo han pasado algunas semanas pero la ganancia que obtuvo su nieto al parecer no es pequeña, ¿Sus poderes volvieron a crecer?

Plap, la puerta se abre y el padre de Nicetas abre la puerta.

Jana lo mira sorprendida, este hijo suele ser el más reservado y responsable, mientras esa perra sarnosa no estuviera en el medió, es bueno que muriera tratada por el agua.

—¡Nicetas!, ¿Has encontrado la llama? ¿Era un demonio? —pregunta nervi
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