La calidez del sol cubrió mi cuerpo, con horror me suelta y retrocede.
—¡¿Qué hiciste?! —pregunto con dolor, unas extrañas líneas negras se extendieron por su cuerpo—, ¡No, no, no imposible!, te mataré.
Aria cuidado.
Con dificultad esquivo su brazo que se convirtió en una extraña cuchilla.
Debemos entregarle uno de los colgantes a Royd, yo lo recuerdo tenia una gran espada y detras el sol.
¿De qué hablas?
La visión del futuro, sus ojos dorados él en ese momento lo tenía puesto. Aria debemos rom