No puedes obligarme a estar aquí, yo voy a volver.
Te quedarás aquí, no te estoy consultando es una orden. Sacude su túnica, sujeto su manga.
No puedes hacerlo. Murmuró con desesperación. Él sonríe, un extraño calor invade mi cuerpo. ¡Detente!
¡Deja a Aria!
Alai.
Cariño despertaste. Dice el espíritu del sol emocionado.
Suelta a Aria, liberala. Ordena molesta.
Cuando mis pies tocan de nuevo el suelo corro hacia la preciosa chica con orejas de lobo. La abrazo, realmente tuve miedo de no poder vol