Veía a mi hijo dos veces al día, solo para darle de mamar, el resto del día se encargaba la niñera de darle biberón, cambiarlo, bañarlo y vestirlo. Devon no me dejaba estar más tiempo con él ni que me acercara a su dormitorio, situación que me hacía sentir mal. Devon trabajaba en casa haciéndome ir a su despacho cuando deseaba desahogarse, teniendo que ir y callar, aunque me colmaba de regalos y caricias, pero no era eso lo que yo deseaba. Una de las veces que me hizo estar con él en su despac