A la semana siguiente Adrian volvió a casa, nada más entrar por la puerta, corrí hacia él para abrazarlo, pero me acordé en el último momento de la orden que me dio, no me toques si no te doy permiso
Me acerque hasta donde estaba él, rodeándome con sus brazos mi cuerpo, pegando su boca a la mía en un apasionado beso, mordiendo mi labio para llevárselo a su boca
— Te he echado mucho de menos — le dije
— Ya estoy en casa, ahora vamos a buscar mi hijo, no descansaré hasta que el palito de positivo