DONDE HUBO FUEGO... CAPÍTULO 26. Sin compasión
DONDE HUBO FUEGO... CAPÍTULO 26. Sin compasión
—¿Es una maldit@ broma? —gruñó Fernán mirando a Javier de arriba a abajo, como si no pudiera creer que un hombre que se pusiera mocasines y no tuviera un Rolex en la mano no era capaz de encargar un proyecto decente—. ¡No me digas! ¿Y qué le pudiste encargar tú? ¿Tu cabañita de campo?
—Este... no, esa está bastante bien, ¿no es verdad muñeca? —dijo Javier sin alterarse ni un ápice mientras miraba a Ximena y ella asentía—. Lo que le encargué fue el