DONDE HUBO FUEGO... CAPÍTULO 10. Una encrucijada
DONDE HUBO FUEGO... CAPÍTULO 10. Una encrucijada
No sabía cómo encajar aquello, de verdad no sabía.
—Pero... ¿no acabas de decir necesitabas la casa para ti y para tus dos hijos? —la increpó Ximena confundida.
—¡Pues sí pero no para vivir aquí! ¡Para venderla! ¡Pero por supuesto que para venderla y comprarme algo en Barcelona con mis padres! ¡O al menos dar un adelanto para algo porque es obvio que el casucho de los abuelos no debe valer mucho! —replicó su prima y Ximena sintió que la sangre se