CAPÍTULO 120. Un momento feliz en la tormenta
CAPÍTULO 120. Un momento feliz en la tormenta
Incuestionablemente, aquella sí que era una noticia difícil de procesar. El abuelo Félix no entendía mucho sobre todas esas cosas de ingeniería, pero sí tenía muy claro lo que era un metal precioso, y también que algunos eran tan raros que costaban mucho dinero.
—¡Esto es como si hubiera oro o algo así ¿no?! —le preguntó a Samuel.
—Un poco más intenso que eso, abuelo —dijo el muchacho—. El rodio ha llegado a cuatriplicar o quintuplicar el precio del