Pensé que mi madre y mi hermano me dirían algo por irme a vivir demasiado pronto con Bruno, pero ellos se mostraron felices y lo único que me dijeron fue que, si estaba segura de dar ese paso con él, me apoyarían en todo. Además, no era como si fuera a vivir al otro lado del mundo. Estaríamos muy cerca, como a unos cinco minutos en auto y quince a pie.
La experiencia de vivir juntos ha sido tan maravillosa. Cada día, al despertar, una felicidad tan inmensa e incomparable que no podía describir