Sara cogió a mi hija en sus brazos, ya que la tenía yo en los míos, marchandose las dos hacia otra estancia de la casa y así dejar que pudiéramos hablar tranquilamente Carlos y yo. Entre en el salon muy nerviosa, pues no sabia que me iba a comentar de David ya que la última conversación que tuvimos David y yo, no terminamos de hablar muy bien
—-- Hola Keira, me alegro de verte de nuevo — me dio Carlos
—- Yo también me alegro de verte Carlos, me ha dicho Sara que querías hablar conmigo de David