Cuando se acercó Mark a la mesa donde yo estaba le sonreí sin dejar de mirarle, ya que sabia que tenia que darle alguna explicación, solo deseaba levantarme de mi silla y darle un interminable abrazo y seguramente también le habría besado en sus carnosos labios, pero no lo hice por que no deseaba que los compañeros hablaran de lo que no habría nunca entre Mark y yo, pues yo estaba muy enamorada del padre de mi hija y no quería ninguna relación con ningún otro hombre y menos que hubieran habladu